Cada ladrillo, cada piedra todo estaba hecho por ellos mismos, así que aquel muchacho pensaba: que bueno sería ser como ellos, seguir los sueños y vivir para verlos cumplidos. En eso pasaba el tiempo pensando en hacer cosas que nunca hacía, pensando ser como las personas que lo rodeaban. Que felices deben ser, decía.
